Zapatillas del demonio

Tal como expusimos en la apertura de la sección, en la nota: “¿Sin solución?”, este es un espacio abierto a todas esas experiencias tediosas para los consumidores. Nos comentó un cliente que tenía el deseo de comprarse unas zapatillas de buena calidad en una marca de primera línea. De camino a su destino pasa por un shopping de los que hay en CABA, que no suele ser parte del recorrido habitual,  pero al pasar por allí decidió entrar al local en cuestión.

 

Al ser una marca de calidad y costosa, aprovecha el cliente a comprarse un buen par de zapatillas que al momento por época de descuentos estaba a un precio accesible para él. Muy satisfecho por su compra, una vez que llega a su casa, se da cuenta que la zapatilla correspondiente al pie derecho estaba virolada, utilizable pero incómoda y con un defecto impensado en una marca de primera línea. Como se trata de una marca presente en muchos Shoppings, de paso por otra zona de la ciudad entra para realizar el cambio.

Al ir al local y explicar lo sucedido, el cliente esperaba que se lo pudieran cambiar en el instante, pero por falta de stock no fue posible. El cliente pide que le averiguen en donde podía conseguir otro par, le responden que en un local del centro de la ciudad, le dan las direcciones y teléfonos, pero le aclaran que si llama por teléfono no lo van a atender porque el teléfono se utiliza para el cobro de tarjetas. Dado que las distancias son grandes, el tránsito de vehículos intenso, el cliente pregunta si pueden avisar ellos de algún modo para que le guarden un par. Ninguno de los empleados le pudo solucionar eso ya que no tenían manera de comunicarse con otros locales, ni por teléfono, ni por whatsapp, algo increíble teniendo en cuenta la tecnología que existe hoy en día. La única solución que le dieron fue que el mismo fuera a otro shopping a averiguar, que ya no estaba dentro de la ciudad sino en otra ciudad aledaña.

Una vez que la persona llega al otro destino, nuevamente problemas. No estaba en el sistema, que pusieron el producto en outlet y no se encontraba en el local. Como el cliente ya estaba sobrepasado de disgusto y molestia por los kilómetros recorridos, el tiempo perdido y la falta del calzado que necesitaba usar,  el empleado como solución le ofrece que compre otro producto, que costaba un 30% más caro o que vuelva al primer local donde lo había comprado para que le reembolsen el dinero de la compra. Disgustado llama al gerente del local quien le ofrece hacerse cargo de la devolución, hablando desde su negocio, y nunca desde la marca. Entre idas y vueltas, apareció el par “en algún lugar”, el cliente pudo hacer el cambio, pero quedó con muchas dudas sobre si volver a comprar esta marca, y muy disgustado por la forma en que el problema se resolvió.

Los locales que llevan el nombre de una marca, ¿son negocios independientes o partes de una red respaldada por la marca?.  La marca ¿está enterada de que pasan estos problemas, o lo ignora? Si lo supiera ¿cómo respondería?

Como esta es una historia que se repite en diferentes marcas QReport se va a ocupar de hacerle llegar esta información a la marca en cuestión. Y después les contaremos qué respuesta nos dieron.

Y s vos querés contar tu historia u experiencia, escribinos a través de nuestro email hola@qreport.net o del formulario de contacto en el inicio de nuestro sitio web www.qreport.net así la publicamos. ¡Te esperamos!